Beginning, ¿una obra maestra o una simple secuencia de imágenes?

Beginning es una película georgiana dirigida por la debutante Dea Kulumbegashvili, que arrasó en la lista del Zinemaldia de este año, donde ganó la Concha de Oro y los premios a mejor director, actriz y guion del jurado presidido por Luca Guadagnino.

Beginning llegó al festival con el sello de Cannes y ciertamente es una película muy de Cannes para bien y para mal.

Desde su proyección, Beginning se ha convertido en la sensación del SSIFF de este año, la película reveladora y al mismo tiempo la más divisoria, la que provoca deserciones en el teatro y luego algunos críticos la elogian como una obra maestra, mientras que para la mayoría de la gente no es más que una muestra del autor más esnob y pretencioso.

Realmente no carecen de razón para lo uno o lo otro. En el lado positivo de la escala, Beginning es una película radical, desafiante y valiente. El director novato demuestra tener las ideas muy claras y decide contar la historia con distancia (física, moral, emocional), estructura de guion y planificación ciertamente atípica y kamikaze desde el punto de vista empresarial. Dicho esto, Beginning también es incómodo, rudo, tiene serios problemas de ritmo y parece infernal para expulsarlo. No puedo decir que sea una mala película porque no lo es. Ni siquiera puedo decir que sea una película fallida porque es el tipo de película fría y extranjera que pretende ser. Pero puedo afirmar lo poco que conecté con la ofrenda durante las dos horas que pasé en los sillones del TEA, fantaseando con caminar desde allí, agitando los brazos como si de un alma llevada por el diablo se tratase.

La película cuenta la historia de una mujer en medio de una crisis existencial. Esposa del jefe de una comunidad de testigos de Jehová, madre de un niño y perseguida por un extraño, el personaje de Sukhistashvili sueña con escapar pero vive atrapado en un clima creciente de represión y violencia reprimida. La directora intenta transmitir la resignación y el aburrimiento de la paciente protagonista, sofocada por su papel de esposa, madre y mujer en un ambiente tóxico y profundamente machista; una mujer que fantasea con el cambio o incluso la muerte.

No sé si la sociedad georgiana es tan misógina como relata la película o si las tintas se han cargado en una historia horrible y extrema en la que las reacciones de los personajes, comenzando por la víctima y el marido de la víctima, parecen irracionales e incomprensibles. Lo que transmite bien es aburrimiento, bueno lo transmite bien, como se dice a base de eternos fotogramas de pocos minutos (realmente deseé desaparecer de allí cuando tuve que permanecer quince eternos minutos mirando como una señora respiraba sentada de espaldas a la cámara), en muchos de los cuales no parece suceder nada importante y que a veces provocan risas nerviosas o comentarios bajos como “¿Se detuvo la proyección?” entre los valientes que se quedaron en la sala.

Creo entender lo que pretende el director, y lo valoro más cuando lo analizo más tarde que durante la experiencia mortal que enfrenta la película. Escenas que a simple vista pueden parecer sin contenido ni interés (la protagonista yace en el césped, que parecen minutos interminables, unos niños desconocidos hablan con la cámara sobre lo que hay detrás de la muerte, el cielo y el infierno) cobran sentido cuando termina la película. Pero eso no significa que hagan de Beginning una experiencia cinematográfica particularmente satisfactoria.

Elena Savoie Foguet, 1º ARD

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