ASURA

Una obra que pone en duda a la humanidad en instancias de crisis. Asura nos acompaña para mostrarnos una realidad dolorosa, desesperante e injusta.

Producida por la compañía Toei Animation en 2012, dirigida por Keiichi Sato e inspirada en el manga original de George Akiyama. Este último es conocido por sus turbadoras realizaciones, pues siempre plasma el lado sórdido de los humanos, exponiendo así sus instintos salvajes en circunstancias que oscurecen la conciencia. Su género es gore (sangriento), dramático e histórico, ya que aborda un tema delicado del pasado, alrededor del S. XV.

En un mundo invadido por la miseria: hambruna, pobreza y sequía, nos presentan la ciudad Kioto, en Japón, la cual se halla en cenizas que ya no distinguen entre refugios y seres vivos, visto que la devastación llegó a tal extremo que los pobladores sobrevivían a duras penas. Tras una serie de imágenes de graves incendios que destruyeron el lugar, observamos a una mujer que da a luz, concibiendo a nuestro protagonista, Asura, cuya madre intenta devorarlo en un ataque de locura, ya que el hambre la estaba consumiendo.

La trama gira entorno al desarrollo de Asura, de demonio a niño otra vez, puesto que quedó grabado desde el momento en el que su madre casi lo asesina, y al fallar su intento, abandona al infante, con una única prenda, un kimono con el que cubrió al pequeño al nacer. Asura estaba solo y actuaba de forma irracional, no sabía hablar, solo cazaba animales y humanos para comerlos, caminaba en busca de más alimento, y degollaba con su guadaña toda señal de vida. Todo esto, hasta que se encuentra por primera vez con un monje en una de las aldeas a las que Asura asiste, allí descubrió que existen personas diferentes a su madre.

En un principio, el monje evita los ataques del chico hasta noquearlo, llevándolo a su cobijo y ofreciéndole sopa a cambio de recitar un sutra: “Namu Amida Butsu” (“confío en el buda de la vida y del amor inmensurables”). Cabe añadir que, este mismo monje fue quien lo nombró “Ashura/Asura” por primera vez, es decir, lo trató como a otra persona para devolverle su humanidad.

En lo que avanza el filme, Asura comete un acto insolente ante un señor feudal, por lo que este segundo buscará venganza, ordenando la persecución y ejecución del chiquillo.

El pequeño seguía marcado por la crueldad humana, y el atroz intento de canibalismo de su madre, no obstante, en una ocasión, Asura se comportó pasivamente, dado que, luego de una pelea que tuvo, quedó severamente herido a las orillas de un río. Aquí, una mujer llamada Wakasa lo recogió y llevó a una choza en medio del bosque, donde lo curó y cuidó durante una temporada, supliendo el vacío emocional de Asura, enseñándolo a hablar, jugar y respetar la vida.

Aunque, como en toda historia, la línea debe subir y bajar, por ende, la problemática del niño todavía no ha sido solucionada. Ahora, es deber del espectador averiguar si Asura consigue superar los demonios de su interior, expiándose de sus pecados, o si al contrario, sale derrotado frente a la crítica situación.

Esta película me supera en muchos aspectos, pues he quedado realmente trastocada al finalizarla. Sentí que el director sujetó con unos hilos mi corazón y los fue revolviendo y agitando para probar mi sensibilidad, lo que provocó un tren de subidones y bajones emocionales.

Empezando por el marco temático, que relata la penuria de un pobre niño que nació en condiciones desagradables, sufrió la violencia de su madre famélica, se convirtió en una bestia que solo sabía eliminar obstáculos; seguido, encontró por primera vez la amabilidad en alguien, para luego, volver a chocar con la cruda realidad y experimentar un atentado del pueblo bajo el mandato de un lord.

Asura, a mi parecer, es una víctima que decidió invertir los papeles y transformarse en el victimario, a fuerza de toda la ira que ha confinado en su corta vida. Su historia me hace lamentarme de la crisis, es simplemente un pequeñín que vivió desamparado y en soledad, vistiendo unos harapos, el kimono con el que fue arropado al nacer, y una guadaña, su fiel compañera de aventuras, ya que esta era su arma y protección. A lo largo del filme, podemos apreciar que nunca dejó de ser su verdadero yo: un niño de 8 años y débil que disimuló una coraza para su defensa.

Wakasa, esta mujer significó mucho para Asura, y su conducta de rechazo hacia él en el último tramo de la película es comprensible, puesto que el niño se estaba obsesionando con ella, hasta el punto de amenazar a su amante, Shio-san, motivo que la hace desconfiar de sus acciones hacia Asura.

Para acabar, el monje, un hombre de gran agilidad, paciencia, conocimientos y esperanza, fue el primero ayudar a Asura, y el único que lo siguió hasta el final, convirtiéndolo en su predecesor. El individuo más admirable del film, capaz de lidiar con la brutalidad de Asura, un fiel creyente al cambio y apoyo colectivo, pues según él: mientras más trabajan juntos, menos angustia y suplicio por una actividad.

La animación, sin duda, es el punto débil de Asura, puesto que no resulta amena, se observa sucia, sobria e incoherente en algunos aspectos anatómicos en el movimiento de los personajes. Es importante hacer énfasis en que las productoras casi nunca optan por una animación 3D, por la dificultad que implica en el estilo anime. Simultáneamente, el reparto del doblaje es otro detalle que me parece desacertado, dado que la mayoría de las veces se escucha muy robótico.

En fin, esta obra es una cucharada agria de la naturaleza en todos nosotros, la cual ocultamos a diario porque no la necesitamos. Esta película no es apta para aquellos que no toleren injusticias o sangre (algún que otro desmembramiento se verá). Sin embargo, a pesar de no maquillar el salvajismo o canibalismo, nos lanza a un mundo diferente al actual, incivilizado, que incluso, contando con esas características, demuestra que la humanidad siempre ha avanzado por la misma razón: la ayuda mutua. Y como también se presenta, quien no aporta y solo estorba, termina falleciendo.

Me gustaría hacer una corta reflexión, visto que, como se ha visualizado a lo largo de la película, hay unas claras influencias religiosas, esencialmente budistas, las cuales pretenden desarrollar una moraleja, que, en el caso del filme, es aquella que el buda recalca continuamente: la solidaridad.

Zara Movilla Sesma – 1º CTB

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